El Congreso Iberoamericano, primera entidad internacional evangélica legalizada en EEUU

El Congreso Iberoamericano, primera entidad internacional evangélica legalizada en EEUU
El Congreso Iberoamericano, primera entidad internacional evangélica legalizada en EEUU

En la pasada semana, tras meses de arduo trabajo y cumplimentación de los documentos precisos, el Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia (C.Iber) ha cumplido los acuerdos de su última asamblea del pasado mes de marzo, incorporando al C.Iber como entidad legalmente establecida en Estados Unidos.

El Congreso Iberoamericano por la Vida, la Familia, la justicia y la dignidad se inició en la Ciudad de México, en febrero de 2017. Movidos por el deseo de trabajar en favor de aportar los valores cristianos básicos para la sociedad; a partir de este momento se constituyó en una plataforma en la que participan y están representados todas las naciones de Iberoamérica.

Entre estas naciones está España, que participa a través de la Alianza Evangélica Española. Está representada en la Junta Directiva por Xesús Manuel Suárez (responsable de su centro de estudios y de la escuela política) y Pedro Tarquis (como responsable de prensa).


Un hito histórico

Es la primera entidad internacional evangélica que logra este reconocimiento legal en Estados Unidos.

Por ello, han establecido ya su oficina en el 1101 de Pensylvania Avenue (cerca del Capitolio de Washington) y han iniciado el proceso de su incorporación a la ONU para lograr establecer un Core Group Pro Vida.

“El gran esfuerzo que esto significa, el costo financiero que implica y las tareas que ahora se multiplican las hacemos con la convicción de que es nuestra responsabilidad como creyentes para ser luz en medio de la oscuridad y la ONU ha sido un sitio inalcanzable hasta ahora”, explica el presidente del C.Iber, Aarón Lara, que enfatiza la influencia potencial a nivel mundial de esta tarea iniciada ante las Naciones Unidas.

Cuatro años de intenso trabajo

El trabajo del C.Iber se ha centrado en tomar una visión y postura teológica, pero también social y política, de la participación de las iglesias cristianas (evangélicas) ante los desafíos de los tiempos actuales. Ha buscado también realizar una reflexión sobre la actuación de los cristianos involucrados en la política y cómo la Iglesia debe incorporarse en la administración pública que requiere de profesionistas con un alto perfil académico, y sobre todo, con valores éticos.

Tras cuatro congresos internacionales y varios nacionales, ha consolidado varios proyectos, y defendido la protección de la familia natural y la vida en diversas legislaciones (especialmente México y Argentina); así como dando voz a cerca de cien asociaciones cívicas de inspiración cristiana ante la OEA. A esto se añade una lucha por la dignidad de la mujer y una gran atención a las inquietudes de los jóvenes canalizando su vitalidad y potencial en favor del conjunto de la sociedad.